... MI SUEÑO EN PARÍS
5, 15 de 2006-03-15 de 2006

Sobrevuelo París, y una sonrisa nerviosa me invade
. El piloto nos informa que vamos a tomar tierra. Me inclino hacia la ventanilla, veo la ciudad iluminada y puedo distinguir el Sena, mi corazón se acelera...ya estoy aquí, fue extraño tomar este vuelo sola, pero me he acostumbrado a viajar así...me gusta. No sé qué me depararán estos días, pero estoy convencida de que serán maravillosos...nada más lejos de la realidad.
Salgo del avión y camino y camino por un pasillo...el aeropuerto está vacío, somos el último vuelo del día. Me dirijo a recoger el equipaje y antes de eso me encuentro a Lhua con la misma sonrisa que yo, esperando para darme un abrazo. Sí, es cierto, estoy en París, no es el sueño que se me repetía una y otra vez durante la semana previa al viaje
Pero...¿y las maletas? ¿me equivoqué de pasillo? nooo...suena extraño, pero el equipaje estaba fuera, al alcance de cualquiera que entrase (ay!! el jamoncito si se lo llegan a llevar!!). Tomamos un autobús, luego un metro, y de camino puedo contemplar cómo se ilumina la Torre Eiffel. Es lo primero que veo de París, de nuevo sonrío.
-sí, sí, ya sé...todo el rato sonriente
-
Llegamos a su casa y nos ponemos al día: ¿pues sabes quién está con quién? ¿y tú lo que me ha pasao? ¿y cómo está tu familia? ¿Y la tuya? (...) ya sabéis.
Cenamos (ensaladita, queso, jamón, mmm) y a la piltra, al día siguiente empezaría la veda turística.
...la verdad es que visitar París con Lhua es un lujazo, licenciada en historia y viviendo allí...puede decirse que he visto todo lo que debería, aunque el mal tiempo y la juerga nocturna obstaculizasen algunas visitas (habrá que volver a París, qué se le va a hacer, jejeje)
Bueno, la historia exótica comienza con la llamada de una amiga de Lhua, la cual formaba -y forma- parte de un particular coro, y esa tarde iban a cantar en un bar de lesbianas. -¿No te importa que vayamos?-me preguntó. -Pues claro que no, ¿Por qué iba a hacerlo?-.
Entramos y dos mujeres estaban jugando al billar, dos súper pros, con sus guantes y sus tacos enroscables con sus correspondientes maletines...sí señor, cómo jugaban! Comienzan a llegar sus amigas, madres y demás. Aquello era un tanto surrealista, porque el coro en cuestión cantaba canciones obreras de la guerra ¡en italiano! (una la cantaron en español, pero la desconocía), las asiduas al bar parecían un tanto desconcertadas -aunque menos que yo- ...sólo pensaba: ¿cómo cuento yo esto cuando llegue? Al final, nos echamos unas risas...unas cervezas -nunca baratas- y a prepararse para la noche...después de esto podría pasar cualquier cosa.
Vamos a Le Cavern, y mientras bailábamos y hablábamos, conocemos a Pablo, un tío encantador, que venía de Alicante (bueno, estaba de músico allí desde octubre) y que nos escuchó hablar en español. Él estaba con Nano, un vallisoletano muy majo que estaba de Erasmus, al igual que estaban los napolitanos Pepe y Gianni, que les acompañaban. Casualidades de la vida, eran alumnos de la madre de Lhua (qué chiquinino es el mundo). Charlamos, nos reímos, bebimos y terminamos cantando en casa del pianista de Le Cavern: Gilles, un prodigio al piano, con una voz que se asemejaba a la de Louis Amstrong (sin exagerar). Pablo a la guitarra, Gilles al piano...y yo, que me arranqué ... me propusieron cantar al día siguiente...y así lo hice, debuté en París, jejeje. En la primera canción estaba hecha un manojo de nervios, pero en la segunda me solté y me divertí...me quedé con ganas de más, la verdad. Antes de todo esto, subí hasta lo más alto de la Torre Eiffel, para contemplar París desde el sitio más especial de la ciudad, 11 euros y un frío atroz...pero merecía la pena.
Quedamos más veces con ellos, pero también estuvimos con compañeros de trabajo de Lhua y otros amigos con los que nos fuimos a cenar. Lo cierto es que todos me trataron de lujo. Fuimos a una discoteca de lo más chic (20 eurazos entrada y 15 consumiciones),
nos dejamos las plantas de los pies en Le Tavern de Nesle, con un DJ que pinchaba de escándalo, me subí a bailar y desmelenarme...total, si no lo hacía allí, ¿dónde iba a hacerlo?
El último día quedamos con los italianos, que nos acogieron en su casa como unas más. Qué gente más encantadora!! Aunque con quien más migas hice fue con Gianni, que era un cielo. Las tías de Pepe habían venido de visita y les habían traido comida de la tierra...mmmmmm!, qué rica!! increíble!! nada que ver con lo que probamos en España
. Una de ellas se rompió la nariz en el metro...pobre mujer, vaya recuerdo del viaje! Nos quedamos allí hasta la noche(las 4...a las 5 debía estar en el aeropuerto, y aún no había hecho la maleta). Por la tarde empezó a llenarse la casa: unas hermanas argentinas de lo más simpatico, otras erasmus italianas, Pablo, Nano, Carlo, Gianni, Diego, Pepe, Lorenzo, Lhua y yo...bebimos cerveza, vino, y cantamos por Kiko Veneno, "Echo de menos":
… lo mismo te echo de menos, lo
mismo,
que antes te echaba de más…
Si tú no te das cuenta de lo que vale
El mundo es una tontería
Si vas dejando que se escape
Lo que más quería
Había una mescolanza de idiomas, de gente, de culturas...gozando del momento, cantando, riendo...una despedida de lujo, que se malogró cuando, tras varios avisos de la vecina, llegó la policía, y decidimos terminar la fiesta.
No por eso salieron lágrimas de mis ojos cuando me despedí, sino porque fueron unos días tan increíbles, que me dolía despertar del sueño.
Tan solo puedo decir....gracias por hacer de mi estancia un sueño inolvidable
Salgo del avión y camino y camino por un pasillo...el aeropuerto está vacío, somos el último vuelo del día. Me dirijo a recoger el equipaje y antes de eso me encuentro a Lhua con la misma sonrisa que yo, esperando para darme un abrazo. Sí, es cierto, estoy en París, no es el sueño que se me repetía una y otra vez durante la semana previa al viaje
Pero...¿y las maletas? ¿me equivoqué de pasillo? nooo...suena extraño, pero el equipaje estaba fuera, al alcance de cualquiera que entrase (ay!! el jamoncito si se lo llegan a llevar!!). Tomamos un autobús, luego un metro, y de camino puedo contemplar cómo se ilumina la Torre Eiffel. Es lo primero que veo de París, de nuevo sonrío.
Llegamos a su casa y nos ponemos al día: ¿pues sabes quién está con quién? ¿y tú lo que me ha pasao? ¿y cómo está tu familia? ¿Y la tuya? (...) ya sabéis.
Cenamos (ensaladita, queso, jamón, mmm) y a la piltra, al día siguiente empezaría la veda turística.
...la verdad es que visitar París con Lhua es un lujazo, licenciada en historia y viviendo allí...puede decirse que he visto todo lo que debería, aunque el mal tiempo y la juerga nocturna obstaculizasen algunas visitas (habrá que volver a París, qué se le va a hacer, jejeje)
Bueno, la historia exótica comienza con la llamada de una amiga de Lhua, la cual formaba -y forma- parte de un particular coro, y esa tarde iban a cantar en un bar de lesbianas. -¿No te importa que vayamos?-me preguntó. -Pues claro que no, ¿Por qué iba a hacerlo?-.
Entramos y dos mujeres estaban jugando al billar, dos súper pros, con sus guantes y sus tacos enroscables con sus correspondientes maletines...sí señor, cómo jugaban! Comienzan a llegar sus amigas, madres y demás. Aquello era un tanto surrealista, porque el coro en cuestión cantaba canciones obreras de la guerra ¡en italiano! (una la cantaron en español, pero la desconocía), las asiduas al bar parecían un tanto desconcertadas -aunque menos que yo- ...sólo pensaba: ¿cómo cuento yo esto cuando llegue? Al final, nos echamos unas risas...unas cervezas -nunca baratas- y a prepararse para la noche...después de esto podría pasar cualquier cosa.
Vamos a Le Cavern, y mientras bailábamos y hablábamos, conocemos a Pablo, un tío encantador, que venía de Alicante (bueno, estaba de músico allí desde octubre) y que nos escuchó hablar en español. Él estaba con Nano, un vallisoletano muy majo que estaba de Erasmus, al igual que estaban los napolitanos Pepe y Gianni, que les acompañaban. Casualidades de la vida, eran alumnos de la madre de Lhua (qué chiquinino es el mundo). Charlamos, nos reímos, bebimos y terminamos cantando en casa del pianista de Le Cavern: Gilles, un prodigio al piano, con una voz que se asemejaba a la de Louis Amstrong (sin exagerar). Pablo a la guitarra, Gilles al piano...y yo, que me arranqué ... me propusieron cantar al día siguiente...y así lo hice, debuté en París, jejeje. En la primera canción estaba hecha un manojo de nervios, pero en la segunda me solté y me divertí...me quedé con ganas de más, la verdad. Antes de todo esto, subí hasta lo más alto de la Torre Eiffel, para contemplar París desde el sitio más especial de la ciudad, 11 euros y un frío atroz...pero merecía la pena.
Quedamos más veces con ellos, pero también estuvimos con compañeros de trabajo de Lhua y otros amigos con los que nos fuimos a cenar. Lo cierto es que todos me trataron de lujo. Fuimos a una discoteca de lo más chic (20 eurazos entrada y 15 consumiciones),
El último día quedamos con los italianos, que nos acogieron en su casa como unas más. Qué gente más encantadora!! Aunque con quien más migas hice fue con Gianni, que era un cielo. Las tías de Pepe habían venido de visita y les habían traido comida de la tierra...mmmmmm!, qué rica!! increíble!! nada que ver con lo que probamos en España
… lo mismo te echo de menos, lo
mismo,
que antes te echaba de más…
Si tú no te das cuenta de lo que vale
El mundo es una tontería
Si vas dejando que se escape
Lo que más quería
Había una mescolanza de idiomas, de gente, de culturas...gozando del momento, cantando, riendo...una despedida de lujo, que se malogró cuando, tras varios avisos de la vecina, llegó la policía, y decidimos terminar la fiesta.
No por eso salieron lágrimas de mis ojos cuando me despedí, sino porque fueron unos días tan increíbles, que me dolía despertar del sueño.
Tan solo puedo decir....gracias por hacer de mi estancia un sueño inolvidable



La bitácora de Jose (por Jose :))
Sigue Prison Break capítulo a capítulo(cuidado a los que vais por la primera temporada, se os puede estropear la trama)
Los sueños hechos realidad son perfectos, es lo que tienen, y hay que disfrutarlos.
Me alegro de veras.
Esto lo tengo que leer con tiempo y dedicación... así que dejaré la "x" de momento como comentario
.
Fhinn Siete Sables
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Tim, Fhinn: Lo sé, lo sé...un post demasiado largo...no es propio de mí. Pero no pude resumirlo más...ni siquiera he contado el homenaje al soldado desconocido en el Arco del Triunfo, ni la obra de Lorenzo en Versalles, ni la creperie más deliciosa de todo París, ni mi paseo por los Campos Elíseos, ni la calle del Moulin Rouge, ni...5 días que han dado para mucho...o para poco, porque me hubiese quedado allí sin dudarlo. París es, sin duda, la ciudad más bonita que he visto. Y teniendo una compañía como Lhua, la hace más bonita aún... vengo enamoraita (de París, no de Lhua, que lo mismo después de lo del bar que visitamos andáis equivocaos, jeje
). Un viaje que no debéis dejar pasar si tenéis la oportunidad...aunque nunca será como el mío 
Muchos besitos
No lo decía por lo de largo (Para largos los que cuelgo yo
), lo decía para no leerlo rápido y poder dedicarle el tiempo que se merece, vamos, para disfrutarlo.
Un abrazo Sereia.
Fhinn
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